Libres




La calle vuelve a llenarse de gente bebiéndose las aceras. Las mesas de terraza con sus sombrillas, las pueblan. Algunas personas andan despacio, con o sin rumbo, mirando el cielo. En realidad no lo miran a él, pues creen que este es el único cielo e infierno que van a encontrar. Otras contemplan las copas de los árboles, los edificios tapados de luz... Miran hacia adelante. Confían.

Preferir cualquier playa a esta playa de ciudad. Un concierto de Manel en el Palau y otro de un grupo que no recordarán en Razzmatazz. Los besos de aquella pareja en una esquina de Gràcia, las caricias de dos que se apetecen en el Raval.

Colchones en el balcón para que nos pille el amanecer como si fuese por sorpresa. Cap de Creus y Cadaqués, y todos los atardeceres sentados a la mesa con la piel tirante de salitre y sol. También algo dulce y respirar profundamente, o no...

La libertad, la vida. Ocupar la calle, pasearla porque es tuya y mía. Vivir siendo libres, también de odio; de ira". 



Imagen, Barcelona.

*Aprendemos, relativamente tarde, que somos más infelices cuando menos sabemos que lo somos, cuánto menos nos lo preguntamos.
En ocasiones esperamos que ocurra esto o aquello, pero la mayoría de las veces, la felicidad estriba en ser quienes somos.

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