Ir al contenido principal

Entradas

Destacados

A pellizcos

La piel, que no es más que de quien la eriza, lo siente cuando George Sand visita la tumba de Alfred de Musset, y es la misma lluvia. Lo siente en la voz de Josef Salvat, y subo el volumen y brilla tanto el cielo que arden mis pies en el asfalto... En la última estrofa de Saint Claude y Christine queda suspendida, laisse-moi rester seul. Al escuchar a Nuria Espert recitar a Lorca en los Premios Princesa de Asturias, o a Darin hablar del amor.
Hay pellizcos que te estrujan el corazón cuyo impacto y onda expansiva llega justo ahí; al lugar exacto para que notes el nudo.... No pide permiso, pasa y ya. En la puerta del supermercado, en ese rincón de la playa, en el coche o en la cocina de tu casa.

Algo se desgarra y acelera en un intenso crujir. Tu temperatura corporal se altera drásticamente con un ligero mareo, y crees que tiembla el suelo, pero es tu cuerpo.

Lo sientes cualquier sábado apresurando el paso entre la gente, porque aún tienes que llegar a casa, ducharte y decidir qué cenas ho…

Entradas más recientes

Cuando una librería cierra

Aves de paso

¡Feliz 2019; feliz vida!

Quinto aniversario

No todas las casas son un hogar

Shh... ¡es un secreto!

Septiembre

En C#

Una nueva visión

Lugares mágicos