Niebla
No sé si lo leí en alguna parte o alguien me lo dijo alguna vez.
No sé si las segundas partes son malas o buenas; si es como tirar una moneda al aire o echar a flotar un barco de papel.
No lo sé...
Pero a veces sólo podemos pararnos y esperar para que puedan despegar los
aviones, para que los gigantes se conviertan en molinos, como una broma,
terrible y cegadora, tan deslumbrante como lo es la libertad.
*La niebla eclipsa el camino, las curvas que serpentean en él... Es como una miopía alarmante que se presenta sin previo aviso, sólo te permite ver lo que hay cerca y agudizar los sentidos tratando de intuir lo que se desdibuja tras ella diluyéndolo todo...
La niebla te grita que nada es lo que parece o ridículamente obvio. Que la prudencia y la concentración se tornan imprescindibles. Es como llevar el cristal de las gafas empañado, como las fundas reversibles y los letreros que por un lado sentencian una frase que se desdice con un golpe de viento en su cara b. Es esa ambigüedad tan tibia que invita a interiorizar, a profundizar; a mirar hacia dentro.
Están las palabras que son pronunciadas y las que son percibidas. Está la luz ofrecida y la claridad que se extrae de ella y, después, está el claroscuro que algunos acaban por crear. Hay quien dice "amor" y el otro comprende "posesión", quien dice "ofrenda" y el otro comprende "regateo". A esa niebla me refiero.




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