Diciembre...
Diciembre empieza y a la vez termina, es un mes interesante, no por las fiestas, que no me resuenan desde hace tanto que ni me acuerdo de cuándo pasaron a una vida anterior. Lo es porque contiene el solsticio de invierno y a partir de ese día, el astro rey comienza a elevarse y ganamos un minuto de luz cada día.
Lo es porque conlleva el balance del año, porque la playa está vacía y el agua helada tal y como me gusta, las cumbres vestidas con su manto blanco y el aire limpio que trae la lluvia.
Los lugares de los que disfruto están descongestionados y la hora mágica se multiplica por dos.
Diciembre es presente; pasado y futuro fundidos en uno, es respirar, sentir... Dejar la mochila donde te pille para ir más ligera, decir adiós sin culpas ni remordimiento, cerrar el año agradecida y plena, valorar cada instante en el que soy, y estoy.





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