MI CREDO





Creo en la gente que sueña despierta, en los que no caminan dormidos en medio de esta fantasía que algunos llaman realidad y que para otros es mera realidad a la que hace falta echarle mucha fantasía.

Creo en las personas valientes, en aquellos que aunque están llenos de miedos; tiemblan y hacen temblar.

Creo que un amigo nunca engaña al otro. Creo en la lealtad, en la honestidad. En que hay que elegir bien las amistades, saber con quién confesarse, distinguir quien te tima de entrada, quien es capaz de timar y el que sin duda lo hará.

No creo en tantas cosas ya... No creo en los compromisos ni el qué dirán. No llamo a alguien por Navidad para luego olvidarme de esa persona los 364 días del año. Creo en los 365 días de cada calendario. Creo que hay personas a las que no tengo que llamar ya.

Sigo creyendo en el género humano, en la humanidad...

No creo en las casualidades, creo en la "causalidad", y que todo llega cuándo, cómo, dónde y con quién ha de llegar.

Creo que es importante conocer los propios límites, la propia sombra, nuestros propios demonios, es la única forma de aprender, crecer y avanzar.

Creo en las cartas de presentación. No creo en las personas que hablan sin parar sobre la vida ajena, que necesitan que las necesiten evidenciando sus propias carencias. 

No creo a pies juntillas todo lo que leo, veo, oigo o me dicen, he desarrollado el don de dudar, de cultivar mis propias opiniones, mis propias percepciones, mi propia forma de ver, mirar y observar.

Creo que la felicidad no depende de nada ni de nadie, está en uno y nada más.

Creo que nunca es tarde, aunque no crea en la palabra nunca ni en ese por siempre jamás. 

Creo que en mi día a día está quien ha querido estar.

Creo que todos y cada uno de nosotros podemos hacer algo por alguien, por el planeta Tierra, por acabar con lo que no nos gusta. Creo que quien mueve el mundo somos tú y yo y que solo cambiaremos algo si tenemos claro qué es lo que queremos cambiar, en lo que creemos y en lo que no.

No creo en la resignación, en conformarse con lo que se tiene si realmente no es lo que se quiere.

Creo en el respeto, en la confianza, y en que ambas se ganan y, a veces, se pierden.

Creo en follar haciendo el amor.

Creo que nada que valga la pena se hereda ni se nutre del pasado, no creo en verbos que no se conjugan en presente, tampoco en quien proyecta cuanto no quiere ver de sí.

No creo en quien impone sus ideas limitando libertades. Creo que mi mejor amigo quiere a su mujer, sólo la mitad de lo que ya lo quiere ella. 

Creo en los términos medios, pero no creo en los tibios ni en los fríos -y lo he escrito en masculino, pero es neutro-. 

Creo que hay que pensar con el corazón y sentir con la cabeza para poder amar con sabiduría. No creo que haya momentos para pensar y otros para sentir y aprender esta lección me resulta vital.

Creo que vivimos un momento en que todo brilla, pero nada arde. En que hay muchas capas de maquillaje, demasiada fachada y muy poca naturalidad. 

Creo que las arrugas no deben ocultarse bajo el Photoshop. No creo en retocar fotos que exhiban a gritos que cuanto luce es mentira porque es lo mejor. No creo en esconder sentimientos bajo falsas sonrisas, ni en deshacer camas para ganar autoestima. 

Creo que la piel es de quien la eriza y que eres de quien te acuerdas cuando piensas en futuro.

Creo que me he equivocado mucho y aprendido de forma directamente proporcional. Que pasé esa etapa de balance en la que no tenía claro adónde iba, pero que me llevó a no ser la misma, sino a ser más y mejor. 


Creo en mí, en mi interior. No creo en quien me reconoce y a la vez reafirma su rol, pues la experiencia me ha mostrado que es mera competición. 

Creo en el amor, y que hay ciertas actitudes que muestran si de verdad se cree o no. 

Creo que solo es posible conservar lo que no sea ata y que existe el efecto boomerang. 

Creo en el ahora, en el hoy, porque hubo un tiempo, y de eso ya hace tiempo, en que dejé de ser Sol. 

Creo que si algo huele mal y un hedor pestilente trepa por tu nariz, es porque está podrido y no hay más que decir. 

Creo que nadie me hará gris por más que lo intente y que seguiré dando a manos llenas a quien considere. 

Creo en la libertad, en la independencia de estar dónde, cómo, cuándo y con quién deseas estar. 

No creo en el apego, creo firmemente en la humildad. 

Creo que los valores son actitudes del querer del hombre, de la voluntad iluminada por la inteligencia. Creo en los valores, y que son esos valores los que nos dan valor. 

Y así cierra el mes de noviembre, con mi propio credo, con la escala de valores que constituye los pilares del edificio que soy, con mis zapatos de tacón rojos y mis pantalones de print favoritos, siendo yo, pero más y mejor, que no es poco, supurando a raudales esa extrema pasión que siempre me ha caracterizado, rezumando intensidad en cada poro, ardiendo en la vida, satisfecha de haber sido capaz de mantener un diálogo verdadero conmigo misma y tener la conciencia tranquila, el alma limpia y el corazón abierto. 

                              Copyright © 2015 Dácil Rodríguez - Todos los derechos

*Para las que siempre me preguntan, los zapatos son, sencillamente, de "otra temporada" ;) 


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